Por considerar de interés para los rosaritenses la manera en que desde afuera se aprecia la problemática provocada por la llegada de jóvenes turistas, que arriban en busca de parranda y desorden, que se contrapone a la promoción del turismo familiar, que la mayoría del sector turístico `promueve, a continuación reproducimos un segmento de una columna publicada por el periódico Frontera de Tijuana (Nota de la Redacción)
Turismo parrandero Rosarito tiene un dolor de cabeza.
Y es una jaqueca que no se calma con una simple aspirina, sino que requiere la toma de acciones más profundas.
Eso lo tiene muy claro el alcalde Antonio Macías y se pone en evidencia cada vez que ocurre una desgracia como la del lunes en la madrugada cuando tres cafres, compitiendo en la playa en la madrugada, arrollaron y dieron muerte a una estudiante de Estados Unidos y dejaron gravemente lesionado a otro.
Cada vez que viene la temporada de "spring breakers" a la zona, los prestadores de servicio que apuestan por un turismo más consistente y de mejor calidad se ponen a temblar en espera del saldo negativo que les dejaran esos graciosos visitantes.
A pesar del riesgo y la mala fama que tiene el saldo negativo que dejan, como ahora ha ocurrido, no se ha encontrado una estrategia conjunta, que involucre a los otros niveles de Gobierno y a los propios prestadores de servicio, para desatorar la problemática.
Ahora que César Rivera ha asumido el control de ese organismo que controlará en forma duplicada el Comité de Turismo y Convenciones (Cotuco) y el Fondo Mixto para la Promoción Turística, es una buena oportunidad de reorientar la promoción y se cambie el tipo de turismo que se recibe y que los “spring breakers” sean sólo un complemento de los visitantes.
Por Tomado de Frontera