Año XIII :: Núm. 744 :: Editorial Playas de Rosarito S.A. de C.V. :: Semana del 25 al 28 de marzo del 2005
 
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LA CALIDAD DE VIDA
La semana entrante seguiré platicando de mi extraordinario viaje al Estado de Veracruz, pero ahora es importante que exprese lo que sentí cuando regresé a Rosarito: A los pocos días de arribar, se inició el famoso ‘spring break’ y como acostumbro, me fui a caminar a las calles aledañas al Hotel Rosarito Beach y a lo que se llama la Colonia Barbachano.

Al ir caminando me empezó a invadir una sensación extraña, como si estuviera regresando al pasado y que lo que estaba viviendo, ya había sucedido antes.

Los muchos taxis se seguían peleando por el pasaje y usaban el carril de acceso como el carril de ‘alta’. Los repartidores de ‘pizzas’, serpenteaban por el bulevar y se pasaban los ‘altos’. Los policías en motocicletas se paseaban en parejas con sus uniformes relumbrantes.

La música que salía de las grandes bocinas de las terrazas y discotecas, sonaba igual, con ese repique monótono que se mezclaba con las voces y gritos de los ‘jaladores’ de una y otra discoteca.

Tardé un poco en reponerme de la impresión y de darme cuenta de que las cosas no se repetían sino que simplemente no habían cambiado en lo más mínimo. Que lo que se solapaba en el gobierno municipal anterior, se seguía solapando ahora con el nuevo gobierno, incluyendo hacerse de la ‘vista gorda’ con el gran problema de los vehículos automotores en las playas de nuestro municipio. Rosarito logró ser parte de las noticias regionales e internacionales a consecuencia de la tragedia en la que perdió la vida una joven norteamericana de 21 años (su acompañante esta malherido) al ser arrollada por uno de tres automóviles que jugaban ‘carreritas’ en la playa en la madrugada del Domingo. Desde luego que ahora se tratará de ‘medio tapar el pozo con el niño ahogado’ para luego regresar a la indiferencia de antes, hasta que haya otra victima y volvamos a ser mala noticia.

Además, ahora contamos con flamantes retenes de la Policía Estatal Preventiva (se mueven a lo largo del Bulevar Juárez y las entradas Norte y Sur), que armados hasta los dientes (algunos con carabinas R-16) revisan a los automovilistas nacionales y extranjeros, y que parece han encontrado a algunos prófugos, pero que también confirman la opinión de los medios norteamericanos de que México es un país violento e inseguro.

No dudo que algunas revisiones sean necesarias, pero en mi viaje al Sur de la península pase 26 retenes militares (ida y vuelta) en las que se me llegó a preguntar que a donde iba, que a qué me dedicaba y que en donde vivía. ¿Qué no es ilegal que le hagan esas preguntas a un ciudadano mexicano en orden y que tiene el derecho al libre transito por el territorio nacional? ¿Por qué debe uno ser tratado como sospechoso en la vía publica cuando muchos conocidos maleantes deambulan con toda libertad?

¿Saben ustedes cuantos retenes encontramos en Veracruz en más de 1,000 Km. de manejar en carreteras? NINGUNO.


Por Armando González Bolaños
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