¿Qué tal amigos?… Les saludo desde esta columna que en todos lados se mete y que tiene a quien le guste.
PARA COMENZAR: Finalmente pasó lo que iba a pasar tarde o temprano: un barbaján motorizado mató a una persona e hirió a otra de gravedad en la playa frente a conocido restaurante. Como siempre he sostenido, la playa debe ser únicamente para los bañistas y no debe haber ni autos, ni motos, ni caballos.
Lo que pasó fue una tragedia no solo esperada, sino anunciada con mucha anticipación. No hay control, la vigilancia es mínima y se cometen en la playa toda clase de desmanes que van desde la simple acción de ensuciar la playa, hasta casos como el que nos ocupa, pasando por robos y asaltos a los turistas tanto nacionales como extranjeros.
Lo he dicho antes y lo vuelvo a decir: es de suma urgencia recuperar nuestras playas y mantenerlas limpias, agradables y sobre todo, libres de peligros para los visitantes. No es posible que entre la gente deambulen caballos y circulen motos y autos a toda velocidad sin el menor miramiento por la seguridad de los que tranquilamente disfrutan de la playa.
Igualmente urge hacer algo respecto a la quema indiscriminada de fuegos artificiales.
Esto último lo he platicado ya con algunos funcionarios del municipio y todos han coincidido en que “hay que implementar un reglamento para controlar la quema de fuegos artificiales”. Sin embargo, no hay fuerza del orden suficientemente grande en el mundo entero como para hacer que se obedeciera dicha ley. Lo que necesitamos es PROHIBIR, la venta y quema de fuegos artificiales en ROSARITO.
Tengo plena conciencia que la venta de cohetones representa un ingreso para algunas personas, pero creo sinceramente que el daño que causan a la salud pública es mucho mayor que el interés o beneficio de unos cuantos.
PARA CONTINUAR: Mientras escribía esta columneja llegó a mi oficina un abogado muy buen amigo mío, viejo residente de ROSARITO, hombre honesto y trabajador, muy interesado en el desarrollo y bienestar de nuestra comunidad en la que ha participado muy activamente ocupando varias posiciones.
Pues bien, que el tema obligado fue lo que pasó en la playa y las tristes condiciones en que el pueblo se encuentra. La opinión de mi amigo es que la administración pasada se preocupó por engordar sus vacas nada más y el pueblo no le interesó.
Por lo que se refiere a la administración actual, mi amigo –y comparto su opinión-, pensó que tenía muchos visos de ser benéfica para ROSARITO, pero hasta la fecha parece padecer de estreñimiento porque la mera verdad “no ha hecho nada”.
Mi amigo dijo disgustado que “ROSARITO ya vale madre”, y que si pudiera él se iba de aquí en cuanto pudiera, porque la verdad no ve muchas posibilidades de mejoría.
La verdad sea dicha, la calidad de vida en nuestra población ha decaído mucho y parece que va a seguir decayendo sin que nadie pueda hacer algo al respecto.
Para terminar dijo mi amigo que “lo que hace falta en ROSARITO es un gobernante que tenga madurez y visión hacia el futuro”.
Esta semana no habrá chiste porque la mera verdad, lo de la pobre americana atropellada y muerta en la playa me bajó mucho los ánimos.
Se me acaba el papel. Hasta la próxima. Ahí les dejo un tabasqueñísimo ¡ADIÚÚÚÚ!
Por José Manuel Puig