Los pequeños detalles hacen la diferencia, más aún cuando se trata del servicio público. A los conductores de los taxis verdes de la ruta Rosarito-Tijuana no les importa hacerla. Se empeñan en reproducir los viejos vicios del transporte público.
Una cuadra más una cuadra menos, no molesta ni perjudica caminar a ningún pasajero; pero sí les molesta que los conductores no tengan consideración para ampliar la ruta unos cuantos metros más cuando sea requerido.
La gente sabe que la ruta de estos taxis termina justo en el boulevard Benito Juárez a la altura del Hotel Rosarito, pero muchos choferes han tomado la costumbre de bajar a los pasajeros unos metros antes para dar retorno en la calle de La Palma. Algunos incluso se siguen derecho pero simplemente no quieren perder tiempo en bajar a los pasajeros más adelante, y si alguno les pide el favor, muchos de ellos se molestan.
Según el coordinador de proyectos de vialidad y transportes del Ayuntamiento, Henry Heisenberg Glantz, los conductores tienen la obligación de concluir su ruta en la entrada al Hotel Rosarito. "Si hay un pasajero que baja un poco más adelante no pierden nada alargando un poco la ruta, finalmente tienen que retornar y hacer fila".
Pero la consideración no es parte de los transportistas, se olvidan que la concesión la obtuvieron para proporcionar un buen servicio a la ciudadanía.
Laura Cinthya Adame, de la colonia Constitución, citó otro detalle que aunque pocas veces, lo ha notado en conductores de taxis verdes: El uso de radio o teléfono celular cuando conducen.
"En una ocasión recuerdo que el conductor venía hablando por teléfono de cosas superficiales al parecer con su esposa. Tardó varios minutos diciendo incoherencias y estuvo a punto de chocar cuando le pedí la parada", comentó.
Lamentablemente, nada regula la actuación de los concesionarios y no hay un reglamento que limite el uso de radio a los conductores, aún cuando pongan en riesgo la vida de los pasajeros.
Otro detalle notable son las paradas. Muchos conductores las utilizan a su conveniencia. No las respetan para subir pasaje pero sí para bajar.
En resumen: Poca consideración a los pasajeros, mal servicio y no respetar las paradas, son detalles que deben atacarse desde ahora antes que salga de control como ha sucedido en otras ciudades del país y se conviertan en vicios.
De todo esto no pudo opinar el Director de Tránsito Juan Contreras Magaña, en dos ocasiones no pudo ser abordado en su oficina argumentando exceso de trabajo.
Por Juan Pablo Sebastián