Año XIII :: Núm. 766 :: Editorial Playas de Rosarito S.A. de C.V. :: Semana del 10 al 13 de junio del 2005
 
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Vecinos de la colonia Lucio Blanco Sin control basurero creado por el Alcalde Macías
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Ignorado por las Autoridades del Gobierno del Estado y de las autoridades ambientales, el basurero clandestino de la colonia Lucio Blanco, ya se ha convertido en un gigantesco “frankestein”, que ha quedado fuera del control de su creador, el alcalde de Rosarito, Antonio Macías Garay, quien pese a sus ofrecimientos, no ha tenido ni la capacidad, ni la voluntad política para retirar los cientos de toneladas de basura que constituyen un fuerte foco de infección cuyas principales víctimas son niños, afectados por diversos problemas de salud.

Así lo establecen residentes de la Colonia Lucio Blanco, quienes denunciaron que en vez de retirar la basura acumulada desde diciembre pasado, en el tiradero clandestino de esa colonia, hay ahora nuevas “montañas” de basura, con un volumen mucho más grande que las anteriores.

La respuesta de las autoridades es nula, pues siempre se refugian en la misma excusa de siempre al señalar que “la compañía Aguacaliente, tiene descompuestos los camiones”.

Según lo pudieron constatar Reporteros de Ecos de Rosarito, el basurero clandestino de la colonia Lucio Blanco, ya no solamente es el centro de depósito de basura doméstica, sino también es utilizado como lugar de confinamiento donde se arrojan al aire libre, los perros sacrificados por el Centro de Control Canino, Chatarra de Automóviles, desechos tóxicos, y hasta probablemente, desechos químicos de quienes se dedican a fabricar la droga conocida como cristal.

Las montañas de basura que se acumulan en el lugar, desde diciembre pasado, no solamente no han disminuido, sino que han crecido.

Y hasta pareciera que los montones de basura hubieran formado un sólido matrimonio y ya hubieran tenido hijos.

Al “árbol”, sembrado por Macías Garay en diciembre pasado, ya le salieron nuevas “ramitas”, que se extienden ahora, hasta las casas cercanas, las escuelas, e incluso un arroyo ya comienza a ser cubierto por la basura.

Sentado cómodamente en su automóvil particular, a unos cuantos metros de la basura, un solitario agente de la Policía Comercial, no alcanza a mirar siquiera quien ni a que hora llega a tirar basura.

Tampoco sabe por dónde le llegan, pues ahora también se multiplican las veredas para llegar al basurero clandestino de la colonia Lucio Blanco.

Mientras tanto, la respuesta de las autoridades sigue siendo la misma, que se viene escuchando desde diciembre pasado.

“Aguanten, ya llegará el día que se las vengan a quitar” (la basura), ya no anden haciendo tanto alboroto. Los tiempos de protestar ya se quedaron atrás”, dice el delegado de Plan Libertador, José Morales Briseño, quien al ser abordado por residentes de la Colonia Lucio Blanco, indica que “ahora lo que funciona es el dialogo, y la paciencia”.

--Paciencia ya no tenemos, dialogo ya hemos tenido muchos y no han servido de nada, ándale tú Morales, acompañanos a que le digas al Alcalde que nos venga a retirar la basura, pide José Martínez Jaime, dirigente de residentes de la Colonia Lucio Blanco.

--Mira, José, dice Morales Briseño, la verdad es que ahorita no tengo tiempo, ando reteocupado, ai luego te hablo.

En busca de un líder que defienda su causa, los residentes de la Colonia Lucio Blanco, llegan a las oficinas del Centro de Gobierno Estatal.

Se acuerdan que Macario González les prometió, hace un mes que si en 30 días no les retiraban la basura, él mismo encabezaría una manifestación de protesta.

--Pues, fíjense que precisamente acabo de hablar con Olivarría (director de Obras Públicas), y me dice que, ahora si ya van a pasar mañana a retirar la basura..

--Que pues Macario, lo mismo nos dijiste el mes pasado, y el anterior, y el anterior, ustedes de veras no tienen seriedad, dice José Martínez.

--Comprende José, que lo que pasó es que se les descompuso el camión.

--¿Pues qué, no tienen más que uno? ¿Qué pasa con todos los camiones que tiene el Ayuntamiento? ¿Qué pasa con los camiones que tiene el gobierno del Estado?

Yo creo que lo que no tienen es voluntad, indica Martínez Jaime.

--A no, pues eso si pregúntaselo al alcalde.

--Pues acompáñanos. Tú dijiste que nos ibas a acompañar.

--Mira. Déjame hablar con Olivarría.

--No con Olivarría No. Para qué. Si no sirve para nada.

Ya hablamos con él mil veces, y ¿sabes que es lo que nos dijo?

¡Que secuestráramos los camiones, que los quemáramos! O que hiciéramos lo que quisiéramos, porque no era su bronca.

Ahora dices tú que tampoco es la tuya, entonces ¿de quién?

--No, yo les juro, que ahora si, mañana, mañana ya van a pasar a recoger la basura, y si no yo mismo, los acompaño con el alcalde, promete otra vez Macario González.

Esa es según José Martínez Jaime, la historia sin fin del gobierno municipal de Rosarito, y de los funcionarios del gobierno del estado.

Prometen, prometen, pero nadie hace nada.

Mientras tanto, asegura el dirigente, “el frankestein” crece cada día más.

Y es verdad.

Tiran hasta desechos tóxicos

En presencia de Ecos, durante un recorrido con reporteros por el lugar, un desconocido intentó tirar varios tambos con desechos tóxicos, lo que fue impedido por los residentes de la colonia Lucio Blanco, ante la mirada atónita y desentendida del vigilante del basurero.

Fueron vistos llegar también camiones particulares, con la leyenda de Transportes Morales, cuyos operarios dijeron que eran del delegado José Morales Briseño, aunque el funcionario estableció, que esos camiones son de otros Morales, “de por allá de Ensenada”.

Reporteros y residentes continúan su recorrido, y constatan, que ahora hay una nueva montaña de basura que antes no existía.

El volumen alcanza casi los 6 metros de altura, más de 20 metros de largo, al borde del arroyo.

Al fondo del arroyo, se destacan ya los tambos, colchones viejos, y todo tipo de basura.

José Martínez Jaime, y sus seguidores, aceptan otra vez el llamado de Macario González a dialogar.

--Pero esta vez, Macario, sí que sea la última.

La próxima vez, te vamos a traer a ti la basura, amenazan.

Por Santiago Flores
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