De acuerdo con el estudio “Turismo fronterizo, Caracterización y posibilidades de desarrollo” realizado por el Colegio de la Frontera Norte (COLEF) en el corredor turístico Tijuana-Rosarito-Ensenada se desaprovecha al turismo, pues de ofrecer más atractivos, se tendría una mayor derrama económica.
Nora Bringas Rábago, Coordinadora del estudio, advirtió que ante la falta de visión para diversificar la oferta por parte del sector turístico, los visitantes prefieren no venir, porque “Se busca explotar, no servir al turista”.
“Tenemos un dato interesante, de los que visitan Tijuana el 52 por ciento son mexicanos que residen en Estados Unidos, el 27 por ciento hijos de padres mexicanos, el 10.7 por ciento son anglosajones y el siete por ciento restante son asiáticos y afroamericanos y el principal motivo de esos mexicanos y mexicoamericanos es visitar a familiares y amigos, es decir que la oferta turística no es la más adecuada”
Y cuestiona ¿Por qué no ofrecer algún atractivo de tipo mundial?, pues consideró que lo importante del turismo no es que vengan más, sino que quienes vienen dejen mayor derrama económica.
Resaltó Nora Bringas que para obtener esta información, se realizaron encuestas en las cinco principales ciudades fronterizas del norte del país de acuerdo a información proporcionada por el Banco de México, siendo Tijuana, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nogales y Matamoros.
Además, precisó se incluye a municipios que se encuentran hasta tres horas de distancia de la frontera con Estados Unidos, lo que abarcó 11 corredores turísticos en las cinco ciudades, que en el caso de Tijuana se incluye a Rosarito y Ensenada.
“Sabemos que un buen porcentaje llegan a Rosarito y Ensenada”, afirmó.
Rosarito tiene mucho por ofrecer
En el caso de Rosarito, refirió Bringas Rábago que “Es eminentemente un destino de playa y en ese aspecto tiene mucho por ofrecer, se puede ofrecer pesca deportiva, turismo cultural, turismo recreacional, ecoturismo, además de que pueden ofertar balnearios, acuarios y todo lo referente a un lugar con esas características”.
Sostuvo que todavía hay cosas que Rosarito puede aprovechar aún más, dado que Tijuana es el más importante destino turístico de la frontera norte.
“El turismo que se recibe es del 25 por ciento del total de la franja fronteriza, de este 22 por ciento proviene de San Diego y el tres por ciento de Los Angeles y si tienen algo que ofrecerles la gente va a ir”.
Y completó:
“Esta es un área de oportunidad, si tomamos en cuenta que en el cruce de Tijuana el 42 por ciento de esos turistas viajan en automóvil propio, 20 por ciento en autobús, 11 por ciento caminando y 20 por ciento en taxi”.
Igualmente la investigadora del COLEF citó que es definitiva la mayor derrama económica de los turistas, definidos como los que pernoctan por lo menos un día y los excursionistas como aquellos que permanecen un día o menos.
“En toda la frontera de México el 42 por ciento son turistas y el 58 por ciento excursionistas, pero esos turistas dejan una mayor derrama, en toda la frontera se derramaron 115 millones, 388,055 dólares, 63 por ciento de ese total dejados por turistas y 37 por ciento por excursionistas”.
Falta mejorar los servicios
Abundó Nora Bringas que en cuanto a los índices de satisfacción los restaurantes fueron los mejores evaluados; mientras que la actitud de la autoridad, concretamente la policía, la falta de limpieza, ineficacia del
transporte público, la falta de información, estado de carriles y calles fueron los aspectos con peor evaluación.
La inseguridad, aspecto clave
De similar manera, Bringas Rábago señaló que la inseguridad es un aspecto que incide sobremanera y de no ser atendido en el corto y mediano plazo va a seguir afectando la afluencia.
“La gran mayoría de los encuestados, sobre todo los que nunca habían venido dijeron que la pensarían dos veces y recomendaron que se trabajara en aspectos como disminuir la mendicidad y la pobreza, también los desalienta el exceso de tiempo en la espera para cruzar y si a eso unimos las campañas en Estados Unidos para desalentar al turista hay un problema fuerte”.
Por Pablo Manuel Padilla