En Rosarito no se ejerce el programa que promueve el Gobierno del Estado para implantar la cultura de la legalidad, es la percepción que tiene la ciudadanía ante varios hechos que han ocurrido en el Quinto Municipio.
Este programa es promovido por el Gobierno del Estado de Baja California a través de su Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Seguridad Pública y la misma Procuraduría General de Justicia del Estado.
La idea es que la ley se aplique, que los preceptos legales tengan vigencia, para evitar la impunidad que propicia el avance de la corrupción.
Para este objeto contrataron al ya famoso Orlando Leoluca, quien se identificó como el que logró combatir la delincuencia y la mafia en Sicilia, Italia, pero a Rosarito no ha llegado el mensaje y la prueba está en que no se aplica la ley a funcionarios.
En cambio se castigó con el despido a dos policías que cumplieron con su obligación y detuvieron en estados de ebriedad a Ricardo Márquez, titular de atención ciudadana en el Ayuntamiento y persona cercana al alcalde Antonio Macías. Este hecho generó malestar entre la tropa y aunque no han dicho nada hay malestar entre miembros de la corporación.
Advierten policías:
Costará caro castigar a ciudadanos y permitir que “amigos” violen la ley
· En las próximas elecciones la gente les cobrará la factura
· El Síndico traía “a carrilla al finado Bowser” quién sabe por qué
Por Jesús Soto
Primero fue Ricardo Márquez el “protegido” de la “santa mano” del Presidente Municipal y luego Jesús González y sus amigos “de sabe quién”, a los que compañeros tuvieron que someter por andar ebrios y haciendo escándalo, pero mírelos como andan todavía, riéndose de nosotros y de los ciudadanos al fin que “los protectores” se pasan por el arco del triunfo, eso que nos dice usted de la “ética y cosas bonitas que en Rosarito no funcionan”.
Hablan agentes de la policía municipal de manera reservada en cuanto a su identidad –“porque si haciendo nuestro trabajo nos corren, imagínese si nos balconea usted”—sobre cómo “los jefes” pasan sobre su trabajo, aún habiendo de por medio insultos y prepotencia de quienes detienen y presumen que “van a valer porque ahorita me sueltan porque me sueltan”.
“Pero le voy a decir que si los que mandan no se miden en ponernos la mano encima, les costará caro castigar a los ciudadanos y permitir que sus amigos violen la ley; vienen próximas elecciones y ahí la gente les va a cobrar la factura”, advierte uno de los elementos.
Otro más fue más directo:
Mire, las cosas en la policía andan “pesadas”, mucha tensión desde que el Síndico traía a carrilla al finado Carlos Bowser sabe por qué, pero sí le puedo asegurar que desde el edificio de gobierno nos tiran con todo y a todos por lo que “fue un capricho”.
Pero también debo confesarle que eso de que mientras el jefe Bowser y Macías (Antonio Macías Garay, el presidente municipal) ponían en marcha la Policía Auxiliar ese 13 de Mayo y nosotros ya conocíamos que el Síndico había entregado al “presi” el documento para el despido de Bowser, lo acordado entre nosotros era:
No nos moveremos de aquí (afuera de Palacio Municipal), vamos a rodear el edificio si corren a Bowser...y le daban marcha atrás o las cosas se complicarían, pero ya ve cómo terminó.
Otros agentes coincidieron, por entrevistas separadas, que los problemas de la policía pueden complicarse si se sigue protegiendo a individuos que “son como nosotros, son empleados y nadie de esos tiene derecho a pasar por encima de nosotros y si los jefes les protegen olvidándose de ser parejos con la ley, allá ellos y luego que no vengan con amenazas de corrernos porque ya estuvo bien”.
Por ultimo, otro agente comentó, que aunque nadie dice nada el intercambio de miradas entre policías y el silencio es más que elocuente.
Por Manuel Uribe