Año XIII :: Núm. 768 :: Editorial Playas de Rosarito S.A. de C.V. :: Semana del 17 al 20 de junio del 2005.
 
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Ganaron el campeonato de futbol Tiburones vencieron dos goles a cero al Valencia
El arquero Julio César Martínez, salió inspirado para conducir a su equipo, Los Tiburones, a vencer por marcador de 2-0 al Valencia, y con ello al campeonato de la Liga de Segunda Fuerza de Futbol Amateur de Rosarito, en un juego lleno de incidentes, en donde no podrían faltar los conatos de bronca, expulsiones y hasta un apagón del alumbrado público de la cancha de la unidad deportiva Emiliano Zapata.

Desde los primeros minutos del juego programado a las 7:00 de la tarde, los Tiburones olían a muerto, y los alrededor de 300 asistentes en las gradas del Emiliano Zapata desde el primer minuto de juego, se quedaron con el grito del gol del Valencia en la garganta.

El Valencia lucía como un equipo potente, dominador, dueño de la media cancha, y velocidad por las bandas, siempre con un jugador que desde atrás llegaba por el centro a rematar.

Pero Martínez, las paró de todas todas.

De larga distancia, de tiro libre, remates con la cabeza, en el mano a mano, en el área chica, desde el área grande.

El Valencia intentó por todas partes, con una presión asfixiante en los primeros 45 minutos del juego, pero ninguna entró.

Martínez cerró la cortina, y la mantuvo así hasta los 40 minutos de juego del segundo tiempo, cuando quizá, confiados en su aureola de invencibilidad, su defensa lo dejó solo frente a dos rematadores.

Martínez tapó el mano a mano del primero, pero ya no pudo reponerse del contrarremate de Mario Urías, para poner a estas alturas del partido, el marcador 2-1, y así se quedó hasta el final.

El primer tiempo terminó con un 0-0 insólito, pues el arquero de los Tiburones le había quitado por lo menos 4 goles cantados al Valencia.

El segundo tiempo fue igual, con un Valencia encima, pero sin poder meterla.

Cuando se habían jugado 25 minutos del segundo tiempo, vino entonces, el apagón de las luminarias del estadio.

El partido se suspendió. Ambos equipos dialogaron, ante los gritos de los aficionados que pedían que de una vez se fueran a los penaltis, pues ya estaba visto que el Valencia quería pero no podía meterla, y los Tiburones ni siquiera se habían acercado una sola vez a la puerta defendida por Silvano Becerra.

Pero después del apagón, ¡oh! sorpresa, el “muerto” no estaba muerto. El tiburón resucitó, con un solo disparo, desde fuera del área chica, Eric Cerdeña Hernández, volvió a la realidad a los del Valencia, que ya se habían cansado de llegar y llegar sin anotar, y esperaban los penales.

El gol de Eric Cerdeña Hernández, los despertó, pero ya era demasiado tarde.

Corría el minuto 35, y la desesperación cundió entre los del Valencia, que se fueron al ataque con más rabia que inteligencia.

Un despeje largo de Martínez fue conducido por la banda por Eric Cerdeña, quien lanzó un centro a la olla.

Entre cuatro jugadores del Valencia, apareció solito el 21 de los Tiburones, Orlando Paniagua Reynoso, y sin saltar, el bajito jugador, nadamás le dio dirección y destino a la pelota.

Fue un auténtico pase a la red que sobre los cuarenta minutos de juego, Paniagua festejó con las tribunas del campo Emiliano Zapata.

Era el gol del campeonato, pues aunque todavía el gol de Mario Urías al 43 dio esperanzas al Valencia, el tiempo ya no les alcanzó.

La victoria y el campeonato, ya eran para los Tiburones.

Por Santiago Flores
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