Por la acción local de grupos criminales, el explosivo crecimiento urbano y la ausencia de políticas de prevención y seguridad contra el crimen organizado, Rosarito constituye actualmente uno de los mercados de mayor crecimiento para distribuidores de droga al menudeo, coinciden en señalar expertos en la materia, que alertan sobre el creciente número de adictos a diversas drogas en este municipio, principalmente a sustancias sintéticas como el cristal.
Aunque no existen estadísticas que muestren integralmente la gravedad del problema de las adicciones en Rosarito, fuentes consultadas por Ecos de Rosarito, permiten establecer con claridad que la población adolescente entre los 13 y los 18 años de edad, residentes de colonias de menor grado de desarrollo socioeconómico, y la población inmigrante, constituyen los principales segmentos de riesgo.
No obstante, el fenómeno de la drogadicción no distingue ni respeta rangos de edad, jerarquías sociales, grados académicos, ni mucho menos, profesiones, oficios o ámbitos de trabajo, al grado de que se reconoce que hasta en las propias instituciones de gobierno, especialmente en aquellas áreas relacionadas con la prestación de servicios como Seguridad y Obras Públicas, existe un grave problema de adicciones entre los propios servidores públicos.
Ningún policía a sido dado de baja por adicciones, pese a resultar positivos en antidoping
Según lo establece el propio Síndico Municipal, Juan Gabriel Esquivel Fierro, la falta de recursos y el alto costo de los controles antidoping, hace prácticamente imposible practicar este tipo de pruebas a toda la plantilla de servidores públicos municipales, por lo cual no se puede establecer con claridad la gravedad de las adicciones a nivel de servidores públicos, aunque se ha detectado que este problema existe.
Esquivel Fierro, indica que en las últimas dos administraciones públicas, conforme a los archivos que obran en poder de la Sindicatura Municipal, un total de cuatro trabajadores de Obras y Servicios Públicos, han sido cesados por comprobarse su adicción a alguna droga, principalmente mariguana.
En el caso de la Dirección de Seguridad Pública, sorpresivamente, ningún elemento ha sido dado de baja por ese motivo, ello pese a haber dado positivo en diversas pruebas antidoping.
“Lo que pasa es que, los oficiales que daban positivo en una primera prueba, por lo regular, salían limpios en una contraprueba”, expone Esquivel Fierro, quien indica, que en alguna ocasión llegaron a salir hasta 10 oficiales policiacos con pruebas positivas de adicción a alguna droga.
En lo que va de la presente administración, no se ha aplicado ningún examen antidoping, indica Esquivel Fierro.
Las adicciones, principal fuente de crímenes
Lo más grave de todo, es que según cifras del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, el 80 por ciento de los delitos que se cometen en este municipio, está relacionado con el consumo de drogas, particularmente robos, lesiones y violencia intrafamiliar, e incluso, en los últimos meses, se ha registrado un considerable incremento en el número de casos de adictos muertos, en su intento de realizar hurtos con el propósito de obtener recursos para la adquisición de drogas.
César Villegas Campoy, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Rosarito, señala, que en base a estadísticas proporcionadas por la Secretaría Estatal de Seguridad, la Procuraduría General de Justicia del Estado, y la propia policía municipal, el consumo de drogas, está relacionada directamente con aquellos tipos de delitos que convulsionan directamente al núcleo social y al patrimonio familiar, como son los robos a casas habitación, y a comercios, además de los aspectos relacionados con violencia intrafamiliar, que no son considerados en estas estadísticas.
El propio sector público, no está exento de estos daños, pues según el titular de la dirección de Obras y Servicios Públicos, Arnoldo Olivarría González, esa dependencia se ha visto afectada por el robo de cables de cobre de luminarias en distintas partes de la ciudad, además del destrozo de lámparas.
Israel Lara, oficial encargado del programa de Prevención contra el Uso y Abuso de las Drogas, DARE, por sus siglas en inglés, establece que el robo, se ha convertido en una conducta típica del adicto. Comete casi siempre robos en pequeña escala, particularmente de este tipo, dada la facilidad para vender el cobre o cualquier otro metal en empresas recicladoras, con lo que obtienen lo suficiente para adquirir nuevas dosis de droga.
Pero además de los cables, también suelen robar ropa en los vecindarios, los tanques de gas, las llantas de vehículos. Los pequeños robos a domicilios y comercios, generalmente son perpretados por adictos, establece Israel Lara.
Detrás de cada adicto, una historia dolorosa
De acuerdo al oficial Lara, aunque no se tienen estadísticas precisas que hablen del problema de la drogadicción en Rosarito, lo más grave de este fenómeno, es que hay segmentos de la población en donde el consumo y comercio de las drogas, se ha convertido en un asunto de lo más natural. Esto ocurre principalmente en las colonias de alta marginalidad, establece el oficial Lara.
Recuerda por ejemplo, la siguiente anécdota:
“En alguna ocasión recibimos una llamada de un Jardín de Niños, pues resulta que la maestra encontró a un niño de aproximadamente cuatro años de edad, jugando con sus compañeritos, con una caja de cerillos, en cuyo interior se encontraban diversas dosis de cristal”.
“Cuando le preguntamos al niño, acerca de si sabía que era eso, el niño contestó que era el tesoro de su tío, y que él lo había tomado nada más para jugar un rato con sus amiguitos”, recuerda el oficial Lara.
Nos hemos encontrado, con personas que ni siquiera consideraban que vender droga era algo malo, indica el oficial Lara.
El oficial del programa DARE, establece que esa situación, el poco conocimiento o la desinformación hace de la población de sitios marginados económica y socialmente, como uno de los grupos de mayor alto riesgo, especialmente los inmigrantes, para muchos de los cuales, muchas drogas, especialmente las de fabricación sintética, son una novedad.
La adolescencia, la edad de mayor peligro
Israel Lara, se ha establecido ya como un principio científicamente comprobado, que a mayor información de los diversos tipos de drogas ilegales, sus daños para la salud y los efectos en el entorno familiar, se reducen considerablemente los riesgos de adicciones.
Se considera también que es en la adolescencia, cuando mayor riesgo se tiene de caer en algún tipo de adicción, pues es en esta época cuando se presentan una serie de cambios y necesidades por conocer y experimentar.
Se presentan también situaciones de incertidumbre e incomunicación entre los padres y los hijos, e incluso, muchos niños, comienzan a drogarse, como una forma para “castigar” a sus padres.
Adolescencia, la edad de mayor riesgo
El oficial del grupo DARE, indicó que durante una estudio realizado hace cuatro años, en distintas instituciones de educación pública, se estableció que el mayor grupo de riesgo, hablando de la población estudiantil, se encuentra entre las edades de los 15 a los 18 años, es decir aquellos que se encuentran cursando estudios de preparatoria, e inician estudios de educación superior.
En aquella ocasión se encontró que aproximadamente un 20 por ciento de la población estudiantil del nivel preparatoria en Rosarito, había consumido drogas en alguna ocasión.
El oficial Lara, comenta que a partir de entonces, comenzaron a aplicarse en Rosarito, una serie de programas preventivos en escuelas, como operación Mochila, y otros como el arresto preventivo a muchachos que en horas de escuela, fueran detectados en la calle.
Los daños son irreversibles
Leonardo Salinas, encargado del Centro de Integración y Rehabilitación “El Mezón”, indica que las adicciones son una enfermedad curable, siempre y cuando se detecte a tiempo.
Es en la etapa inicial del consumo cuando los adictos, comienzan a presentar típicos cambios de comportamiento, como el desatender tareas o responsabilidades, ansiedad, distracción, comienzan por presentar irritación en los ojos, y daños en los dientes.
Más adelante, ya asumen otro tipo de conductas, comienzan por realizar robos pequeños en el seno familiar, y finalmente terminan en una etapa sumamente violenta, con tendencia a la agresión física, y delirios.
En este momento, ya el problema es irreversible, indica Leonardo Salinas.
El encargado de El Mezón, indica que en esta casa, existen alrededor de 100 internos, con diversas adicciones, pero casi el 80 por ciento es adicto al Cristal, considerada como una de las más nocivas.
Es esta droga, la que se encuentra reconocido como el principal problema de drogadicción en Rosarito, reconoce Salinas, quien advierte que hay una etapa en que el adicto que llega a tener aproximadamente dos meses de consumo diario de esta sustancia, irremediablemente presenta daños irreversibles en el cerebro, principalmente de destrucción de neuronas.
El “boom” de las drogas en Rosarito
Hace cuatro años, en marzo del año 2001, la propia Secretaría Estatal de Desarrollo Social del gobierno estatal de Baja California, en coordinación con otras dependencias, emitió un documento denominado mapa endogenocriminológico de Baja California, en donde se anticipó que la pobreza y la marginación, eran consideradas las principales causas relacionadas con la incidencia de delitos.
Se planteaba entonces, la necesidad de impulsar el desarrollo de comunidades marginadas mediante el estímulo de inversiones que detonaran su economía, la infraestructura educativa y escolar, como un método para combatir el crimen.
Ha sido la única ocasión que en documentos oficiales, se reconocen problemas y se plantean propuestas de solución, que dicho sea de paso, no se llevaron a cabo, especialmente en aquellas zonas, consideradas como los principales focos rojos para el municipio: Colonias como la Constitución, Mazatlán, Lucio Blanco entre otras de las delegaciones de Plan Libertador figuraban en estas zonas de alto riesgo.
Una mención especial mereció entonces, la delegación de Primo Tapia, principalmente por ser la zona de mayor crecimiento proyectado en los últimos años.
Sitios impensados hasta hace algunos años como la zona turística de Puerto Nuevo, fueron ubicados entonces, como uno de los lugares de alto riesgo en cuanto a la distribución y consumo de droga al menudeo.
Ese problema se nos está escapando de las manos, reconoce el regidor Ceferino Romero, residente de Primo Tapia.
Por Santiago Flores