Mientras la autoridad municipal se esfuerza por mejorar la imagen de Rosarito regulando el transporte público, los transportistas se aferran a seguir con sus mismos vicios.
La temporada vacacional de Semana Santa fue suficiente para demostrar que las organizaciones transportistas han hecho muy poco para cambiar la imagen del transporte público.
Las quejas fueron de todo tipo: Cobros excesivos, malos tratos, burlas, violaciones al reglamento de tránsito, gritos en plena carretera, por mencionar algunas.
Unos turistas se quejaron del conductor de un eco taxi verde con blanco que los agredió verbalmente cuando circulaban de manera normal por el boulevard Benito Juárez, sólo por el hecho de no cederle el paso cuando no le tocaba.
Pero el mayor número de quejas fue en contra los taxistas intermunicipales de las rutas Rosarito-Tijuana (centro) y Rosarito-Tijuana (5 y10).
Ecos de Rosarito recibió varias quejas de pasajeros que manifestaron haber sido testigos de malos tratos de choferes de taxis verdes y amarillos.
Una señora reportó a los choferes de las unidades 165 y 354 de la ruta Rosarito-5y10, por poner en peligro la vida de los pasajeros al venir jugando carreras en una zona de alta afluencia vehicular casi al llegar a Tijuana.
"Para poder platicar venían emparejando los carros ventanilla con ventanilla, incluso venían hablando por radio asuntos ajenos a su trabajo", dijo la pasajera.
Una de las quejas más graves fue en contra de los taxistas agremiados al grupo Benito Juárez y Quinto Municipio, de la ruta Rosarito-Tijuana (centro).
Ecos de Rosarito fue testigo de la insensatez y poco criterio de un conductor que hacía sitio en Tijuana y que no dejó abordar a un pasajero que había ingerido unas copas de alcohol, aún cuando su acompañante le explicó que era muy tranquilo y se responsabilizó de él.
Se disponían a regresar a Rosarito alrededor de las diez de la noche después de haber acudido a Tijuana donde cenaron y uno de ellos tomó unas cervezas. Al llegar al sitio de taxis de los grupos Benito Juárez y Quinto Municipio, prefirieron esperar un taxi vacío para sentarse en el asiento trasero y evitar alguna molestia a los pasajeros.
De no ser porque el pasajero sobrio le informó al chofer el motivo de su decisión, no se habría dado cuenta del estado de su acompañante.
Sin más interrogación el chofer advirtió que no podía subirlo en esas condiciones, y junto con el checador y los demás conductores, procedieron a burlarse de ellos después de que abandonaron el lugar. Tuvieron que pagar un taxi especial a Rosarito que les costó ciento noventa pesos.
Los taxistas justificaron diciendo que ellos lo único que hacían era cumplir al pie de la letra el reglamento de tránsito, cuando por todos lados se observa que ni siquiera respetan las paradas.
Además, en la temporada de semana santa fue común observar choferes de estas unidades amarillas por la zona centro de Rosarito, buscando jóvenes spring breaks sin importar si andaban en estado de ebriedad. Los mismos choferes han revelado que así "les sacan" más dinero que lo correspondiente a las tarifas.
Por su parte, el director de tránsito municipal Víctor Manuel Aranda Cazares, anunció que estarán muy pendientes de que los transportistas en realidad respeten el reglamento de tránsito al pie de la letra como dicen hacerlo, de no ser así estarán aplicando las sanciones correspondientes.
Dijo que continuarán realizando las inspecciones de tránsito como las han venido haciendo con el objetivo de lograr el reordenamiento del transporte público y una mejor imagen para Rosarito.
Por Juan Pablo Sebastián