Año XIII :: Núm. 777 :: Editorial Playas de Rosarito S.A. de C.V. :: Semana del 19 al 21 de julio de 2005
 
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DÍA TURÍSTICO
Pudo ser cualquier día, pero se adelantó 24 horas, porque la anfitriona así lo dispuso, debido a las exigencias del trabajo en su oficina. Acompañada por sus dos pequeños hijos, pasó por el papá y la mamá invitados y se emprendió un viaje corto en la distancia, pero no en el transcurso del tiempo. Primero el toque sentimental, escala en el panteón para dejar flores en la tumba del matrimonio que se adelantó hace varios años. Después de la limpieza de la tumba. por uno de los hombres que se ganan la vida en estos menesteres, la salida a la siguiente escala del viaje.

El panteón está a corta distancia de la carretera libre Tecate-Tijuana. Parece fácil que en menos de diez minutos se está en el cruce de caminos y de ahí, un suspiro para llegar al destino A comer langosta en Puerto Nuevo. No fue tan fácil. Ingresar al laberinto de curvas y salir guiados por los letreros de los distintos rumbos, fue un poco complicado, pero al fín se tomó una ruta que de inmediato destanteó a todos. Los letreros decían Rosarito-Otay. Todos con dos nombres el del origen y el del destino, pero se avanzaba entre el poco tráfico, pasando puentes, sin descubrir una salida.

Lo único cierto es que se viajaba en sentido opuesto. En un alto se preguntó a un automovilista, quien indicó que se iba bien, que al llegar al puente de la Cinco y Diez, se saliera a la izquierda. Dos puentes más y por fin rumbo conocido. Paso por el crucero Cinco y Diez y enfilar derecho rumbo a Playas, hasta encontrar la desviación a Rosarito. El tráfico, abundante y lento en la subida, por tanto vehículo de carga y de modelos muy usados. Por fin, Rosarito, el paso por la Caseta de Cobro y directo al destino. El lugar conocido, la comida de muy buen sabor, los precios altos.

Al fin, turistas. En la sobremesa se preguntó al mesero si la langosta servida era pescada localmente. No, no era langosta roja, sino de color rosa pálido, llevada del Caribe, porque la captura de la región, ya no es suficiente para la demanda. Un problema de producción deficiente o agotamiento de la especie. Lo notorio del recorrido. Mucha gente para mediados de semana; los lugares no llenos, pero entrando y saliendo clientes. Excepto una especie de construcciones ornamentales a la entrada de Puerto Nuevo, la salada es por la última calle al sur y un tramo de tierra a la carretera.

A la hoja # 2

PLATICA… M. Ravelo Jul. 15, 05 Hoja # 2

Parece que la autoridad de que depende esta popular comunidad, no se ha preocupado sino en cobrar los impuestos, porque ese tramo de camino de tierra es incómodo y sigue ofreciendo la misma incomodidad y peligro para los automovilistas que salen o entran y los que van por la carretera a toda velocidad. ¿Por qué quenes viven del turismo no se preocupan, autoridades entre otros, en arreglar, embellecer, dar aspectos más atractivos y animar a los turistas, para que los sigan patronizando? No es extraño que muchos turistas busquen en sus ciudades del sur de California los mismos platillos.

El regreso a Rosarito. A una fábrica de muebles de madera, hay varias, en los que un estilo muy solicitado por los turistas, se carcterizan porque la madera limpia, pulida, no está pintada. Los precios y los de otras artesanías, son casi fijos, no funciona el regateo como en todos los demás comercios. Los compradores dicen que el precio está adecuado. Lo que no se adecua es al igual que en Puerto Nuevo, la carretera. El uso obligado de la carretera libre para entrar a Rosarito, igual que hace treinta años, angosta, peligrosa, los que pueden van muy aprisa, rebasando con alto riesgo.

No hay policías en la carretera, mejor. En la zona comercial se hace una ampliación al tramo urbano. Parece ir muy despacio. ¿Será que ya les llegó a los rosaritense la plaga de funcionarios municipales, que cobran sueldos como para hacerse ricos en un trienio? Que no les importa el descuido de su ciudad, donde la mayoría de los habitantes transitan por calles sin asfalto y piso de tierra que levanta polvaredas en tiempo de secas y lodazales con las lluvias. Hay mucho edificio y negocio nuevo. La insuficiente participación se descubre a primera vista. Se requiere más entusiasmo, rosaritenses.

Apdo. Postal 2346. Tijuana 22000, B. C. E-mail: mravelo1@cox.net

Por Miguel Ravelo
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