Un descuido en los trabajos de instalación de drenaje en el fraccionamiento Montecarlo provocó la ruptura de un tubo de la conexión de agua potable la mañana del sábado 26 de julio.
Por más de tres horas cientos de litros de agua se derramaron a lo largo de varias calles de ésta y otras colonias aledañas ubicadas en la parte alta de la zona.
Como consecuencia de esta fuga decenas de familia quedaron sin el servicio de agua potable durante la mañana y tarde del sábado pasado, siendo normalizado el servicio alrededor de las tres de la tarde, según informó personal de la CESPT que tiene a cargo la obra.
La inconformidad y preocupación de los vecinos por los litros de agua desperdiciados fue externada a Ecos de Rosarito en una visita al lugar de la fuga.
Don Carlos Pérez Arriola atribuyó este error a la falta de precaución de los trabajadores que manejan la maquinaria pesada, así como al responsable de la obra que corresponde a la CESPT.
"Deben tener a un ingeniero más responsable para que vigile que las obras se realicen adecuadamente. Esto fue un descuido de los trabajadores que no toman las precauciones a la hora de excavar", lamentó.
Los escurrimientos provocaron enormes charcos de agua por varias calles de la zona y hasta inundaciones en algunas casas ubicadas en la parte baja donde se concentró el agua.
Los transportistas que utilizan esas vías como parte de su ruta también se inconformaron con este descuido, sobre todo por la gran cantidad de litros de agua desperdiciados durante varias horas.
Algunas calles permanecieron bloqueadas hasta que el suelo se secó completamente debido a que el tipo de tierra del lugar genera lodo con la más mínima cantidad de agua.
Los vecinos pidieron a los responsables de la obra más precauciones a la hora de realizar los trabajos de excavación para evitar más desperdicios de agua potable.
Al mismo tiempo aprovecharon para solicitar a la CESPT inspeccione los trabajos de instalación de drenaje para que todo salga como esperan y no sucedan problemas más adelante por haber realizado malos trabajos.
Por Por Juan Pablo Sebastián