Recién regreso de un viaje, principalmente familiar, por el Noroeste de los Estados Unidos, que se inició en Big Sky, Montana y terminó en Seattle, Washington.
Fue un largo recorrido en su mayor parte en automóvil en el cual, mi esposa Paula McDonald y un servidor recorrimos más de mil kilómetros de Montana hasta White Fish y el Parque Nacional de Glaciar, de ahí al lago Cour D’Alene, Idaho para después cruzar la frontera del Estado de Washington hacia la zona lacustre de Spokane y terminar cruzando las montañas Cascade hacia Seattle. Inconstante e interminable en estos territorios es la abundancia de montañas, cordilleras y muchísima agua. Enormes lagos, cascadas y caudalosos ríos por todas partes, inevitablemente crean una vegetación exuberante: gigantescos pinos de todas clases, praderas que resbalan de las montañas hasta donde alcanza la vista. Cañones y desfiladeros llenos de vegetación hasta la misma orilla de las riveras de los ríos o de las carreteras, que, a pesar de ser de solo dos carriles, permiten velocidades de hasta 70 mph, pero si éstas cruzan algún poblado la velocidad baja hasta 35 mph y cualquier exceso de velocidad se paga el doble si es en una zona poblada (ojo Blvd. Popotla).
En Big Sky hicimos un recorrido a caballo hasta el pie de la montaña, donde pudimos gozar de un espectacular paisaje a cientos de kilómetros de distancia. Esta maravilla fue la que presenciaron los exploradores y los colonizadores, que en carretas y por meses hicieron el recorrido hacia el Oeste. Esta parte de Estados Unidos no es ganadera y su fuerte son los centros de esquí en el Invierno y el ecoturismo en el Verano: Alpinismo, excursión, ‘camping’, pesca y deportes extremos como navegar los ‘rápidos de los varios ríos. Estas regiones aprovechan al máximo su corta temporada de Verano y luego se adaptan a los largos meses de Invierno.
Nuestro Rosarito aún sufre las consecuencias de la ineptitud y tolerancia de gobiernos anteriores y se deben apoyar todos los esfuerzos de nuestras autoridades para desarrollar planes de relaciones públicas que puedan mejorar nuestra imagen. La promoción dirigida a nuestros vecinos más cercanos, entiende que ante el costo de la gasolina y la situación económica de Estados Unidos, estas regiones pueden generar a nuestros futuros visitantes a corto plazo.
Tantos que ahora se quejan de la situación actual de nuestra comunidad, fueron negligentemente silenciosos ante las irregulares acciones del pasado.
Por este conducto le ofrecemos un cariñoso adiós a Don Juan Orozco, hombre sencillo, buen amigo y fotógrafo de generaciones de visitantes, mexicanos y extranjeros (QEPD).
Por Por Armando González Bolaños