Una afluencia en la playa que sobrepasó los 25,000 bañistas, una ocupación hotelera por encima del 90 por ciento registró Playas de Rosarito el fin de semana del viernes 25 al domingo 27 de marzo.
De acuerdo a la Dirección de Bomberos, la afluencia de bañistas fue muy superior al fin de semana pasado, por lo que el cuerpo de Salvavidas estuvo trabajando a su máxima capacidad.
El viernes 25, anotaron, hubo más de 5000 bañistas, mientras que el sábado 26 se tuvo la mayor concentración en las playas con una cifra cercana a las 15000 gentes y el domingo 27 hubo cerca de 7000 paseantes en las costas locales.
Referente a los rescates, precisaron, el saldo fue de un menor de 7 años de edad que murió ahogado el viernes, además de algunas búsquedas y auxilios a gente que comenzaba a arrastrar el mar pero que no pasaron a mayores.
En tanto, el Gerente del Comité del Comité de Turismo y Convenciones (COTUCO) Rosarito Lic. Carlos Alejandro Luken Corella manifestó que la ocupación hotelera durante los tres días fue por arriba del 90 por ciento, “Fue prácticamente igual al fin de semana pasado”.
Por su parte, Alma Delia Conde de Relaciones Públicas de la Cámara de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en la localidad, comunicó que la información proporcionada por sus agremiados fue de una afluencia baja de comensales.
“Los comentarios fueron de que bajaron las ventas respecto a años anteriores, sobre todo el domingo, esperaban más venta porque es el fin de semana más fuerte de estas vacaciones”.
Traducido en números, agregó, los restaurantes de la Zona Centro tuvieron ventas oscilantes entre el 70 y el 80 por ciento el viernes y el sábado, mientras que el domingo se redujeron a un 50 por ciento, donde la mayoría de los turistas procedían de Tijuana.
Puerto Nuevo, mencionó, fue quién mejores ventas tuvo, pues entre el sábado y domingo la mayoría de los restaurantes lucieron al 90 por ciento de su capacidad, mientras que el domingo sólo al 60 por ciento.
Tocante a la limpieza de las playas, las islas de botes de basura resultaron insuficientes, pues papeles, bolsas y botellas de todo tipo inundaron el paisaje, además del excremento fresco y seco de los caballos.
En cuanto a la seguridad, fue notorio el incremento de agentes de la municipal en la entrada principal por el parque Abelardo L. Rodríguez, agentes de seguridad privada en el estacionamiento del DIF y un módulo de inspectores de PROFEPA que vigilaba que al área no se internaran motocicletas.
Notorio también en la zona de la playa fue la instalación de casas de campaña que durante un día o dos permanecieron en la costa, así como los vendedores ambulantes que hicieron su “agosto” con el turismo.
Por Pablo Manuel Padilla