Agentes del grupo de homicidios de la Policía Ministerial esclarecieron el asesinato de un individuo ocurrido el primero de agosto en la calle Baja California de la colonia Crosthwaite, capturando al autor del crimen.
El capitán Antonio Torres Miranda, jefe de grupo de la Policía Ministerial en Rosarito, explicó que fue detenido por ese hecho Marco Antonio Bustos Chávez, quien reside en esa misma calle y cerca del sitio donde quedó tirado el hoy occiso, que respondía al nombre de Sergio Velázquez González y habitaba en la colonia ejido Mazatlán.
Velázquez González falleció al ser atacado con un instrumento punzocortante, que le penetró en la tetilla izquierda y perforó el corazón, siendo encontrado por vecinos del área de la colonia Crosthwaite tendido en la calle.
El Occiso “Traía a Carrilla”
Al que lo Asesinó
De acuerdo a la investigación de los policías ministeriales, Marco Antonio Bustos Chávez les dio a conocer que días antes del crimen, el occiso Velázquez González lo retó a golpes cuando ambos se encontraron por la calle porque no le quiso dar dinero.
Bustos Chávez aseguró haber recibido severa golpiza de parte de Velázquez González, situación que éste aprovechó para despojarle del dinero, pero que por ello en cuanta ocasión se lo encontraba le exigía por lo menos 100 pesos o de nueva cuenta lo tundiría a golpes.
El aprehendido explicó que el día del crimen había ido a trabajar en la limpieza de un terreno y estaba por llegar a su vivienda cuando otra vez Velázquez González se le atravesó al paso queriendo obligarle a que le diera 100 pesos.
Que le respondió que no le iba a dar nada y que lo que llevaba era para su familia, para lo cual le mostró unos 600 pesos en su mano, situación que Velázquez González iba a aprovechar para tratar de despojarlo de todo, sólo que eso no lo amedrentó y decidió enfrentarlo.
Pero como era tanto el coraje que tenía contra el hoy occiso, sacó de su ropa un cuchillo con el que logró penetrarle en el tórax, tras lo cual, señaló Bustos Chávez, su rival apenas llegó a comentar: ahora sí me dolió.
Como vio que se iba cayendo su asiduo atracador, solamente se dio la vuelta para llegar a su casa y al siguiente día fue que supo que Velázquez González había muerto.
El homicida afirmó ante sus captores que ningún día después del hecho se había escondido de nadie pero que tampoco quiso entregarse porque en apariencia nada lo señalaba como el criminal de quien durante mucho tiempo “me agarró de encargo”.
Por Jesús Soto