El jueves 31 de diciembre del 2009, concluyó el programa "Empleo Temporal", impulsado por el primer edil de Rosarito, Hugo Torres Chabert, en conjunto con el gobierno Federal a través de la Secretaria de Desarrollo Social del Ayuntamiento.
Con dicha campaña se trató de llevar a cabo la limpieza de cañones, carreteras y playas a lo largo y ancho de la demarcación, en donde participaron decenas de ciudadanos que de forma urgente, solicitaron el empleo para subsanar la economía de sus hogares.
Las labores de limpieza iniciaron el viernes 13 de noviembre del 2009, en donde comenzaron con limpieza en las avenidas principales, así como el levantamiento de basura en las mismas.
Las labores de limpieza iniciaron desde el poblado Santa Anita hasta la zona centro de la delegación de Primo Tapia, así como también se realizó el levantamiento de basura en las playas, en donde los ciudadanos que participaron aportaron diariamente de su esfuerzo para combatir los deshechos de tanto tiempo.
Lo mismo se hizo en la zona centro de Rosarito y en la Delegación Plan Libertador.
"Fueron casi dos meses de trabajo, si no hubiera sabido de este empleo esos dos meses me los hubiera pasado en casa porque no hay empleo, la paga me sirvió para llevar un sustento a mi hogar, mis hijos y mi esposa comieron gracias al empleo temporal que impulsó el Presidente Municipal de Rosarito", dijo un participante del programa.
En el caso de Rosarito, se llevó a cabo la limpieza de arroyos y cañones, mientras que en Primo Tapia se ocuparon de limpiar cañones, carreteras y playas, siendo esta una forma de que en la temporada de lluvias, el agua corra su travesía y no ponga en riesgo a las familias que se encuentran residiendo cerca de alguno de ellos.
Cabe mencionar que en la delegación de Primo Tapia, a cargo del funcionario Francisco Bautista Sánchez, estuvo encargado del programa el Secretario General Eduardo Carrasco Plascencia, en donde trabajaron junto con los ciudadanos por el bien de este programa el cual, favoreció a ciudadanos desempleados durante dos meses.
Por Por María Ramírez Medrano