El vandalismo y el graffiti se han apoderado de las calles de la colonia Constitución, sin que al momento alguna autoridad municipal haya tomado cartas en el asunto, por lo que los vecinos temerosos y cansados de tal problema decidieron hacerlo público para que el gobierno intervenga poniéndole fin a tan desagradable situación.
Las casas así como los establecimientos comerciales de dicha zona, específicamente de las calles Baja California, Distrito Federal, Chilpancingo, Mexicali y Tuxtla Gutiérrez, cuentan con las “marcas” de los graffiteros del lugar, cuestión que les cuesta dinero a sus dueños al volverlas a pintar y genera una mala imagen para la colonia.
Los habitantes por miedo a represalias no pueden hacer algo directamente para detener a los “vagos” quienes no dan la cara, puesto que eligen la noche para hacer de las suyas, además la policía auxiliar, según los vecinos, no hace nada más que cobrar por sus horas de trabajo, dado que no detiene ni ahuyenta a los jóvenes graffiteros.
Además malvivientes por la madrugada intentan ingresar a las casas con las familias adentro, para robarles objetos de valor, esto al parecer porque también son drogadictos y los mismos vecinos son los tienen que alertarse del peligro, protegiéndose incluso con perros para evitar tales robos.
Los vecinos que por razones obvias se omite su identidad, manifestaron estar cansados y hartos de tal situación, dado que los vándalos viven en la misma colonia a la que tanto daño le hacen, entre ellos identifican al “júnior” y sus amigos, pero desconocen los nombres.
Incluso estos “malvivientes”, como los denominaron los quejosos, durante las tardes piden dinero a los vecinos o a cualquier transeúnte, originando también que la población alrededor de las ocho de la noche opte por no salir, convirtiendo poco a poco a esta colonia en una zona delictiva.
Por tal motivo piden la intervención de Seguridad Pública y de cualquier otra autoridad que tenga que ver, puesto que cuentan con familias, con niños y gente de la tercera edad que no desea vivir con miedo, además pagan impuestos y desean confiar en las autoridades para que no solapen a los vagos y puedan frenar a tiempo tal problema antes de que haya algo que lamentar.
Por Adriana Mendoza